Consiste en separar cada uno de los toros de sus congéneres para la corrida de la tarde, después de haberlos sorteado. Aficionados y curiosos observan desde un balconcillo el aspecto y las características de las reses. En
Pamplona este acto tiene lugar a la una del mediodía en los corrales de la plaza. El acceso se efectúa por la puerta del
Patio de Caballos.